A veces me pasa que recorro las autopistas que he leido en otros cuentos, y sé a dónde me lleva ese camino lleno de sed. No tengo miedo por mi, tengo miedo por su tristeza y por el deseo de lo que nunca pasó. Esta navidad prefiero festejar con las luces sin pensar en el fin del mundo, quiero pausar los sueños y esperar nada, pero no esperar el avismo del tiempo futuro sin certezas, sino esperar que nada pase. Finalmente, hoy saludaré al sol y tendre un día feliz en el que nada pasa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario